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Cullera Maravillosa

 

Cullera, junto con los términos municipales de Valencia, Alfafar, Sedaví, Catarroja, Massanassa, Albal, Beniparrell, Silla, Sollana, Sueca, Albalat de la Ribera y Algemesí, forma parte del Parque Natural de la Albufera.


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En esta localidad desemboca el río Júcar, irrigando el término municipal de Cullera entero, mediante un sistema de regadío diseñado en la época de dominación musulmana. El Júcar también irriga prácticamente toda la comarca de la Ribera baja.
A parte del río Jucar, también existe la laguna de L’Estany, situada en la parte sur del término muncipal con desembocadura en el mar, este es un lugar de pesca habitual.
Al norte y en un recoveco de la montaña, se encuentra la bassa de Sant LLorenç, este es un gran estanque rodeado de cañas y con la fauna autóctona del Parque Natural de la Albufera.
La ciudad ha sido identificada con la mítica Sucro (llamada Sicana antes de la colonización romana), y fue poblada desde hace más de 25.000 años como demuestran los restos del Paleolítico superior encontrados en la cueva del volcán.
El nombre de Sicana ya aparece en textos del siglo V a.C., en uno de estos se indica la localización de la población en un elevación a orillas del Mediterráneo, junto a la desembocadura del río del mismo nombre(hoy Rio Júcar).
Una vez establecidos los Romanos en la península ibérica, tanto el río como la ciudad aparcen con el nombre de Sucro.
Según estudios recientes de las fuentes literarias, históricas y geográficas donde aparece la citada ciudad, se confirmó que la ciudad que los griegos llamaban Sicana y los romanos Sucro oppidum se hallaba ubicada en lo alto de la Muntanya de Cullera.
Siglos más tarde, durante la dominación musulmana, el pueblo se llamó Colla-Aeria (Cumbre alta), adaptándose luego como Cullera. Fue en esta época cuando el pueblo sufrió una gran transformación tanto económica (sistemas de regadíos, nuevos métodos de cultivo, etc…) como social.
La calidad de las aguas valencianas y las agradables temperaturas de las que disfruta todo el año hacen de Cullera un destino ideal para los que quieren disfrutar de su tiempo de ocio a orillas del mar Mediterráneo. Bien comunicada con Madrid y Barcelona, Cullera es un destino muy apetecible para cualquier tipo de viajero. Aquí el visitante podrá practicar deportes náuticos, buceo o senderismo, así como recorrer tranquilamente su casco histórico o, simplemente, bañarse en estas tranquilas aguas y tomar el sol. Su puerto deportivo fluvial es otro de los lugares que merecen una visita.

Entre playas y naranjos

Huertas y campos de naranjos que trepan por las laderas cercanas limitan un litoral costero de aguas poco profundas, ideales para el baño de los más pequeños. Las playas de Cullera se distinguen por la variedad de sus ecosistemas e instalaciones. La playa del Faro es la más apetecible para el buceo y la pesca, mientras que la de San Antonio se encuentra al pie del paseo marítimo. Por su parte, en la playa Marenyet es donde se puede practicar el nudismo.
Son en total más de 13 kilómetros de playas y acantilados que se reparten a la sombra del monte lÓr, también llamado de las Rabosses. Esta zona está, además, rodeada de lagunas de agua dulce, entre las que destaca el Estany Gran. Aquí los amantes de la pesca deportiva podrán disfrutar de su actividad favorita y degustar alguna de las delicias que preparan en los establecimientos cercanos.
La paella (de carne, marisco, verdura o mixta), el arroz a banda (cocido en caldo de pescado y servido con ali-oli) o el arroz negro (con tinta de calamar) son algunas de las especialidades de la zona. Los pescados mediterráneos se preparan al horno, en guisos o fritos, mientras que las carnes de la sierra se hacen a la brasa. El pollo y el conejo son muy apreciados en esta región y se presentan de muy diversas maneras. A la hora de los postres, la naranja valenciana es la reina. Y para acompañar estas suculentas viandas, Cullera cuenta con los vinos de Valencia y Utiel-Requena, ambos con Denominación de Origen. También merece la pena probar la horchata, un refresco elaborado con chufa, que aquí tiene también Denominación de Origen propia.
La visita a Cullera también nos depara la contemplación de un rico patrimonio histórico artístico, en el que sobresalen dos importante construcciones. En el punto más alto de la ciudad se emplazan el Castillo medieval y el santuario de la Mare Deu del Castillo, de estilo neorrománico. Esta estratégica situación permitía controlar desde esta atalaya natural tanto el litoral como la comarca circundante. Este bello conjunto lo completan la ermita de Santa Ana y la Torre de la Reina Mora. El faro de Cullera y la cueva de Dragut esperan al viajero en el otro extremo de la montaña. En esta cueva museo se puede admirar una capilla gótica, ampliada en el siglo XVII.
Enclavado al sur de Valencia, el Parque Natural de La Albufera es uno de los humedales más importantes del mundo y Zona de Especial Protección. Su importancia es vital, ya que debido a su especial configuración posee cuatro hábitats diferenciados: la Restinga o barra arenosa, formada por dunas móviles y pequeños saladares; el Marjal, constituido por la zona palustre; la Albufera, el corazón del parque; y el Monte. El agua contenida en La Albufera desemboca al mar atravesando el cordón de tierra a través de tres golas (canales). Cada una de estas áreas tiene su característica vegetación. Aves, peces y moluscos son los reyes del Parque. Diversas rutas, a pie y en bicicleta, nos acercarán a los mejores puntos de observación.
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